Defendiendo lo indefendible
Una buena muestra de que el país en el que vivimos apesta, es la que se ha montado en torno a la detención de unos monitores del comedor que abusaban de los niños de un colegio en Campello, Alicante.
En cualquier país con un poco de respeto por la justicia y de sentido común, no se verían imágenes de gente manifestándose en defensa de la inocencia de los detenidos, gente que no sabe si esos abusos se cometieron o no, y que lo que lo único que les mueve es su parentesco o amistad con los detenidos.
Recordemos que estamos hablando de un caso en el que los menores cuentan a sus padres lo que les estaban haciendo, por lo que a mí personalmente me quedan pocas dudas, sobre todo cuando hablamos de un caso en el que no hay intereses de por medio que justifiquen que alguien se pueda inventar esos abusos, como por ejemplo pasa en casos de separación o divorcio.
También es bueno saber que estos individuos grababan lo que hacían en video, y que cuando la Guardia Civil ha tenido la orden judicial para poder intervenir los ordenadores de los detenidos, se han encontrado que estaban sospechosamente limpios. Para entendernos no había rastro de nada, de ninguna actividad. Lo que evidencia que alguien que no está detenido se ha dedicado a borrar todo rastro en los ordenadores. Seguramente alguno de los que ahora se están manifestando proclamando la inocencia de los detenidos.
Solo puedo decir ante estos sucesos el asco que me producen esos manifestantes, que ante un hecho tan grave y deleznable toman partido intentando no dejar a la justicia desarrollar sus funciones.
Curiosa manera la de algunos de entender la familia y la amistad, creo que en estos temas nadie podemos poner la mano en el fuego por el acusado, cuando es más que evidente que los mismos se camuflan como excelentes personas.





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